Cuando llevas un coche como el Ford Racing Mustang Cobra Jet 2200 al circuito, llega un momento en el que el trabajo deja de ser teórico. Los cálculos han terminado. El montaje está listo. Las revisiones de ingeniería han concluido. En ese instante, el coche tiene que demostrar para qué ha sido construido. Solo hay 402 metros entre la línea de salida y un nuevo récord mundial.

Por eso, la cita de la NHRA en Charlotte fue un momento decisivo para Ford Racing.

Fue la oportunidad de poner el Cobra Jet 2200 frente a los aficionados, los pilotos, los medios y toda la comunidad del motor para demostrar de qué es capaz en el entorno donde realmente importa. El fin de semana se cerró con unos resultados oficiales de un tiempo (ET) de 6,76 segundos y una velocidad máxima de 357 km/h en el cuarto de milla. Estas cifras lo convierten en el coche eléctrico más rápido y veloz del mundo en esta distancia.

Pero lo más importante es que se logró exactamente lo que un programa de este tipo debe ofrecer: una prueba de concepto, aprendizaje en condiciones reales y una visión mucho más clara de cómo puede ser el futuro del alto rendimiento en Ford Racing.

Para Nick Kuhajda, supervisor del programa de desarrollo de Ford Racing, Charlotte supuso tanto una culminación como un punto de partida. Fue ver cómo años de trabajo y evolución cobraban sentido, al mismo tiempo que se abren las puertas a llegar todavía más lejos y más rápido.

El Cobra Jet 2200 es parte de una historia mucho más amplia dentro de Ford Racing. Antes de este vehículo, existió el Cobra Jet 1400. Después, el Super Cobra Jet 1800. Ambos programas nos ayudaron a profundizar en lo que el drag racing eléctrico podía llegar a ser bajo la óptica de Ford. Nos retaron a pensar de forma diferente sobre la entrega de potencia, el rendimiento de las baterías, la calibración, la tracción y cómo empaquetar un rendimiento eléctrico extremo en un conjunto capaz de rendir de verdad en la pista de aceleración.

El Cobra Jet 2200 es el siguiente paso en esa evolución.

Lo que hace que este vehículo sea tan relevante es que refleja una evolución profunda en nuestra forma de entender el rendimiento eléctrico. Es un coche de drag eléctrico construido específicamente para responder a preguntas de ingeniería muy concretas para la alta competición. ¿Qué ocurre cuando buscas el máximo rendimiento con una plataforma eléctrica diseñada para este entorno? ¿Cómo gestionas la potencia, la tracción, el mantenimiento y la seguridad en un vehículo que debe rendir repetidamente bajo cargas extremas? ¿Cómo aplicas con precisión todo lo aprendido?

Para responder a esto, todo el sistema del Cobra Jet 2200 se basa en tres pilares críticos que han supuesto avances de ingeniería increíbles para nuestro equipo.

Primero: Reducción de peso

Una misión fundamental del Cobra Jet 2200 era eliminar cada gramo innecesario en favor del rendimiento.

Esto se refleja en una densidad de potencia de primer nivel gracias a sus dos motores eléctricos de 1.200 CV, un chasis tubular a medida, una carrocería de fibra de carbono e incluso detalles como un vinilado estilo NASCAR (¡unos 9 kg más ligero que un vinilo estándar!).

La potencia máxima siempre acapara los titulares, y es lógico, pero la verdadera historia es la capacidad que el equipo ha logrado integrar en un sistema de competición tan optimizado. El Cobra Jet 2200 es unos 450 kg más ligero que el Super Cobra Jet 1800, que a su vez era otros 450 kg más ligero que el Cobra Jet 1400.

Este es el resultado de buscar simultáneamente la máxima potencia, la reducción de masa y una mayor eficiencia. El Cobra Jet 2200 representa un salto de gigante en torno a cuánto rendimiento se puede extraer de un conjunto eléctrico diseñado exclusivamente para este entorno.

Segundo: Un tren motriz de competición para domar la potencia

El Cobra Jet 2200 entrega 2.200 CV a las ruedas, pero eso es solo la mitad de la historia. Con un par motor de 1.816 Nm disponible, el siguiente reto es hacerlo utilizable y transmitirlo de forma que el neumático y la pista puedan aceptarlo.

El embrague centrífugo de acción inversa (RACC), combinado con una transmisión de 5 velocidades sin embrague, ayuda a gestionar cómo se aplica la potencia a la pista. Nuestro equipo desarrolló el RACC patentado que permite al coche salir en tracción directa y luego deslizar durante los cambios para evitar que las ruedas patinen, manteniendo el coche bajo control durante toda la carrera. Es el puente crítico entre la potencia bruta y el rendimiento real.

Si miramos detrás del pilar A, uno podría pensar que está ante un coche de drag de gasolina, ya que la transmisión, el eje de transmisión y el eje trasero parecen sacados directamente del catálogo de cualquier preparador de competición. Esto no fue una concesión, sino el resultado de aprovechar 70 años de perfeccionamiento en el mundo de las carreras.

Desde el punto de vista de la ingeniería, estos componentes nos permiten maximizar la eficiencia y la potencia al suelo en cada tramo de la pista. No hay necesidad de reinventar la rueda cuando ya es perfecta. Mientras que la mayoría de los vehículos eléctricos se conforman con una o dos marchas, nosotros subimos hasta cinco para asegurar el máximo par en rueda en cada segundo de la carrera.

Tercero: Un sistema de seguridad robusto con tecnología Pyrofuse

La última pieza es la protección. En un coche de carreras de alto voltaje que opera a este nivel, la seguridad debe estar integrada en el sistema desde el diseño inicial.

Un interruptor pirotécnico (pyrofuse) es una parte clave de nuestra estrategia. Ayuda a aislar el sistema de alto voltaje cuando es necesario y está diseñado para garantizar un funcionamiento seguro en un entorno de competición real. Lo hace rompiendo físicamente el circuito de alta tensión mediante una pequeña detonación. Además, los pyrofuses tienen la ventaja de ser más ligeros y rápidos que los fusibles térmicos convencionales.

Nuestro equipo colaboró con la NHRA para desarrollar un sistema de bucle de corte que permite a los equipos de emergencia activar el pyrofuse desde el exterior del vehículo, garantizando la seguridad en cualquier situación. Esto no es algo ajeno al rendimiento; es parte del sistema total. Cuando corres a este nivel, la seguridad, el control y la potencia deben trabajar al unísono.

Eso es, para mí, lo que hace al Cobra Jet 2200 tan fascinante. El tiempo y la velocidad son impresionantes, pero resolver el desafío en el orden correcto —crear una densidad de potencia extraordinaria, desarrollar el control del tren motriz para gestionarla y construir la protección necesaria para usarla con seguridad al más alto nivel— es un rompecabezas de ingeniería realmente complejo. Especialmente porque, en un coche de drag, todo se comprime en unos pocos segundos y 150 vueltas del neumático trasero, lo que significa que cualquier decisión queda expuesta de inmediato.

Esa es una de las razones por las que la competición sigue siendo un banco de pruebas tan potente para Ford tras 125 años como el equipo de carreras de América.

El automovilismo ha sido durante mucho tiempo una de las formas más claras de acelerar el desarrollo, porque concentra el esfuerzo en un objetivo difícil. Obliga a tener claridad. Revela fortalezas y debilidades. Empuja a los equipos de ingeniería a resolver problemas reales con consecuencias reales. El entorno de las carreras no te permite esconderte tras la teoría durante mucho tiempo. O rindes, o aprendes exactamente qué es lo que hay que mejorar.

Eso siempre ha formado parte del ADN competitivo de Ford, y aquí sigue siendo válido. El Cobra Jet 2200 es una demostración de velocidad, sí. Pero también es una demostración de capacidad, de intención y de una mentalidad que sostiene que la innovación debe probarse donde el listón está más alto y el resultado es medible.

Los resultados oficiales del evento son importantes y estamos orgullosos de lo que el equipo ha logrado. Pero lo que me entusiasma de la misma manera es lo que vendrá después. Cada pasada del Mustang Cobra Jet 2200 nos da información y amplía nuestro conocimiento. Cada hito crea un nuevo objetivo. Así es como evolucionan los programas de competición serios y cómo se logra un progreso técnico significativo para crear mejores productos para nuestros clientes.

La hoja de tiempos cuenta una parte de la historia. Lo que aprendemos de ella cuenta el resto.

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