El anuncio del desarrollo del nuevo BMW M6 GT3 me recordó un tema que hace tiempo tengo en la cabeza.

Puede que ya me hayas ‘oído’ escribirlo en alguna ocasión: vivimos la mejor era de los GT de competición de la historia. Me refiero a que nunca creo que hayamos tenido una variedad tan grande de marcas apostando por tener una versión de sus modelos Gran Turismo en los circuitos (más mérito teniendo en cuenta la que esta cayendo).

Lejos quedan los tiempos en los que poco había más allá de los Ferrari y Porsche. Aunque eso no quita que sigan siendo los preferidos por la mayoría de los equipos. ¿Son los más competitivos? Quizá. Aunque no siempre ganan, eso está claro. Sea por la razón que sea, son los más abundantes.

Sin embargo, si echamos un vistazo alrededor del ‘eje’ Stuttgart-Maranello, la cosa tiene mejor pinta que nunca. Cito los primeros que me vienen a la cabeza de memoria (me dejaré alguno, seguro): Aston Martin, Audi, Bentley, Corvette (incluso algún Camaro se asoma a las parrillas europeas, a ver si anima a su archienemigo cincuentón de Ford), Jaguar Lamborghini, Maserati, McLaren, Mercedes, Nissan…

Todo esto sin tener en cuenta los primos alemanes y japoneses del DTM y SuperGT (ahora más colegas que nunca), o los ‘aborígenes del V8 Australiano, que van bastante por libre, y bien que lo hacen.

El panorama no puede ser más halagüeño, y aún así, hay algo que no termina de carburar. Porque de la estructura que hace sólo unos años tenía la FIA con los GT1 (a estos sí que se les echa de menos), GT3 y hasta GT4 en un organigrama vertical, ahora han quedado los restos en manos de iniciativas privadas. Por un lado tenemos las correspondientes categorías dentro del WEC (Mundial de resistencia). Y después nos quedan otras solventes propuestas como las de SRO con las Blancpain GT Series o el incombustible Jesús Pareja a los mandos de GT Sport con su Internacional Open GT (lástima que la crisis se haya llevado por delante la versión Ibérica, era uno de mis fines de semana preferidos en el Jarama desde hace años).

Así que tenemos más coches que nunca y se mantienen las grandes citas europeas de la categoría, pero sigo teniendo la sensación de que los GT han perdido peso en el panorama internacional.

FIAT acaba de cerrar el programa de competición de los Viper y, como me comentó un ‘insider’ hace poco tiempo: “Un piloto joven debe evitar estancarse en el FIA GT, si se queda ahí, está acabado”.

Entonces, ¿qué les falta a las carreras de los mejores deportivos del mundo? ¿Mayor cobertura televisiva? ¿Nuevos formatos de competición? Pues no tengo ni idea, pero a mi me encantan.

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