Valentino Rossi se ha despedido hoy de poder pelear por su décimo título, al caerse en la curva 10 del circuito de Motegi y que Marc Márquez haya ganado el GP de Japón, con Lorenzo también fuera de juego.

Dice que no sabe qué ha pasado, que se encontraba fuerte y, de repente, se ha caído. Pues permíteme que te tutee y que te diga una cosa: la culpa es tuya Valentino. Porque tú eras el que iba exprimiendo la Yamaha y los Michelin. Hoy no te ha tirado nadie. Esa curva dependía únicamente de ti y de tu moto. Y también has sido tú el que ha perdido la pole con una mala salida, lo que te ha obligado a ir a la caza de tus dos máximos rivales cuando estabas obligado a terminar por delante de ellos. 

Ya no tiene remedio. Una pena por lo que dejaremos de vivir en las tres carreras que quedan. Y, ahora, Marc Márquez es campeón del Mundo. Y esto también es culpa tuya. Porque sin ti, quizá aquel niño de Cervera, que tenía cuatro años cuando tú fuiste campeón del Mundo por primera vez (1997 – 125cc), nunca hubiese sido piloto, quizá ni sabría montar en moto. Pero la culpa es tuya Valentino.

También eres el culpable de haber esperado a que ese niño que soñaba ser como tú, se acabase convirtiendo en tu más duro rival. Y hasta llegar él, tres o cuatro generaciones de los mejores pilotos de los últimos 20 años. Porque bien podrías llevar unos cuantos años viendo las carreras por la tele o desde el muro de tu equipo de jóvenes promesas. Nadie te ha obligado, pero te has quedado en la pista para seguir peleando con tanta pasión como si le debieses dinero a alguien. Para ganar carreras a los (casi) 40 como si tuvieras (casi) 20. Y por eso también será culpa tuya que haya récords y gestas en este deporte que nunca puedan ser batidas. Por eso es culpa tuya que todos los títulos que te están ganando sean celebrados como los más especiales. Si hoy estás triste, es culpa tuya. Porque cuando tú no estés, ni las victorias valdrán 25 puntos, ni los periódicos valdrán 1 euro. 

Te recuerdo que es culpa tuya que la gente pegue un 46 en sus motos, coches o móviles… También eres culpable de que el amarillo nunca más sea el color de la mala suerte en un circuito, que se pueden mandar mensajes con un casco, que las motos ocupen portadas y, por supuesto, es culpa tuya que cientos de miles de personas se levanten (o no se acuesten) en la madrugada de un domingo cualquiera, solo porque hay carreras de motos.

Así que tú serás el culpable hoy de mis ojeras y mis bostezos y, por supuesto, lo eres de que esté ahora mismo escribiendo esto.

En definitiva, todo esto, es culpa tuya. 

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