Cerrado el primer tercio de la temporada 2015 de MotoGP las cosas no va bien ni para Honda, ni para Márquez ni tampoco para Pedrosa

Los campeones de todo lo que se puede campeonar en MotoGP (es decir, pilotos, equipos y marcas) están atorados. No les salen las cuentas porque no les salen los tiempos y no les salen los tiempos porque ni su moto, ni las de sus rivales, van como el año pasado.

Técnicamente sólo ellos (Honda, Márquez y Pedrosa) saben o intuyen cual es el problema. A nosotros esto nos llega filtrado en forma de: “poco agarre del eje delantero”, “desgaste irregular de neumáticos”, “potencia difícil de dosificar” o “derrapaje descontrolado”, entre otras fórmulas, que son las que usan para explicar lo que pasa cuando se les pregunta, una y otra vez. Es evidente que están preocupados y que están trabajando en ello. Buscan en su chistera más soluciones a los problemas, como ese nuevo basculante, que no ha llegado a ser tan milagroso como se necesitaba.

La cuestión de fondo en todo esto es que parece que los problemas han pillado a Honda a contrapie, porque nadie esperaba algo así después del dominio de 2014 y sin un cambio técnico drástico en el reglamento. 

Es cierto que tanto Márquez como Pedrosa decían no sentirse cómodos con la evolución 2015 de su montura, desde que la probaron en los primeros tests de Valencia. Pero eso no impidió que, a pesar de la evidente mejora de Yamaha y, sobre todo, Ducati, Marquez fuera el más rápido en la mayoría de jornadas.

Ahora, después de las seis primeras carreras, han tenido a un piloto (Pedrosa) de baja por una antigua lesión de desgaste que se hizo insoportable después de acabar la primera carrera. Márquez reconoce que no logra adaptarse a la moto hasta el punto de plantearse volver a la de 2014. Y, por otro lado, han descubierto que la RC 213 V devora los neumáticos antes de las 10 primeras vueltas. Problemas de resistencia, físicos y técnicos. Problemas de déficit de kilómetros de pruebas que hacen pensar que el invierno de pretemporada ha sido poco productivo para Honda, aunque los tiempos de Márquez lo haya disimulado.

No es lo lógico cuando se habla de este equipo, pero la situación actual puede llevar a pensar que la estabilidad técnica y los superpoderes de Márquez inyectaron cierto exceso de confianza en el seno del equipo, que ha llegado al arranque de la temporada 2015 con más problemas y menos ventaja sobre sus aplicados rivales de la que se esperaba.

Ahora les toca remontar. Hay tiempo de hacerlo. Pero antes tendrán que encontrar soluciones y el gran handicap es que lo tendrán que hacer sobre la marcha y ante los ojos y juicios de todos. Como pasó en los libres 3 en Mugello, donde tuvieron que aprovechar esos minutos de pista para intentar desenredar sus problemas de electrónica, en lugar de hacer lo esperado y buscar un tiempo para entrar en Q2.

Una improvisación a la desesperada que costó cara y se acabó convirtiendo en un dramático fin de semana en Italia. Algo que no se pueden volver a permitir y que, sin embargo, no tendrán fácil evitar porque, paradójicamente, en el deporte de la velocidad, las prisas son el mayor obstáculo para las mejoras.

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