Para que no haya ningún malentendido, y antes de meternos en faena, aclararé que, de las posibles definiciones que ofrece la RAE para la palabra ‘sátiro‘, sólo me interesan un par de aspectos para justificar el titular y el razonamiento de este artículo: lo de ser mitológico y lo de las patas de cabra. Todo lo demás (la mayoría son connotaciones negativas) queda descartado y están totalmente fuera de lugar. Pero este primer alegato no explica nada. Así que voy al lío.

Hace sólo unos días te comentaba mi admiración por nuestra ‘Dama del desierto’, Laia Sanz. El caso de hoy tiene algo que ver porque, como ella, nuestro protagonista también esta haciendo historia en el Trial.

El pasado domingo Toni Bou se proclamó campeón de España de Trial al aire libre2014 en la cita disputada en Cabanillas de la Sierra, a falta de la última prueba del calendario (Cai Rosal – BCN, 16 noviembre). Un éxito que puede ser subestimado como menor, sino se lee más allá del título del premio. Pero si tenemos en cuenta que España es, desde hace décadas, la primera potencia mundial del Trial y que este fin de semana estaban por allí Albert Cabestany, Adam Raga, Jeroni Fajardo, Jorge Casales o Pol Tarrés, esa medalla de oro nacional empieza a tener más kilates.

Déjame ahora que añada que no es la primera vez que esto ocurre… sino la séptima, después de los títulos de 2006, 2007, 2009, 2011, 2012 y 2013. Así queda claro (por si aún no lo estaba) que hablamos del indiscutible rey del Trial en España.

Pero la historia de este barcelonés de 28 años (natural de Piera, 17/10/1986) tampoco se queda ahí. Porque esta temporada también ha conseguido los Mundiales de Trial en pista cubierta y al aire libre… por octavo año… cada uno de ellos.

Estamos hablando de un palmarés con 16 títulos mundiales (entre otros tantos de naciones, continentales, regionales, junior. etc). Con ello no sólo ha superado a leyendas como Jordi Tarrés (del que tuve muchos años un póster en mi dormitorio) y Dougie Lampkin, sino que se convierte en el hombre con más coronas mundiales de los deportes de motor, superando las 15 de Giacomo Agostini. Visto así, los nueve títulos de Valentino Rossi o Sebastien Loeb y los siete de Michael Schumacher, suenan a poco.

Así que espero que compartas conmigo que Toni Bou es un ser mitológico.

Yo he tenido la suerte de verlo en acción en directo. Fue en el Palacio de los Deportes de Madrid hace un par de años (Marc Márquez, Dani Pedrosa y Casey Stoner también estaban por allí de postureo aquel día marzo). Fue mi primera vez y reconozco que pasé toda la velada concentrado intentado descubrir, desde la distancia, dónde reside el secreto de la aplastante superioridad de Bou. Tras un par de horas de observación y las correspondientes mangas que le llevaron a su cuarta victoria de aquella temporada, llegué a una conclusión.

Aparte de su técnica depurada en el Bike Trial desde los ocho años (se pasó a las motos en 1999 después de ser campeón del Mundo sobre pedales) donde marca especialmente la diferencia es en las piernas. Desconozco sus métodos de entrenamiento o los de sus rivales, pero puedo asegurar que la potencia (y el contorno) que tienen los muslos de este piloto no la tiene ninguno de sus contrincantes.

Y ahí fue cuando me vino a la cabeza la imagen del sátiro y sus patas de carnero, animal con una más que demostrada capacidad para escalar. Lo mismo que hace Toni Bou subido a su Honda-Montesa 4RT, el hombre más hábil de la historia escalando en moto, el sátiro del Trial. Brindo por él y sus títulos con este artículo a modo de reverencia.

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