El español Marc Márquez (Repsol Honda RC 213 V) protagonizó una lección de auténtico líder en el Gran Premio de Holanda de MotoGP que se disputó este domingo, en Assen, al imponerse en una de las carreras más disputadas de toda la temporada y por algunos momentos hasta con nueve contendientes en el grupo de cabeza.

La carrera de MotoGP resultó la más disputada de la era de los cuatro tiempos, pues los dieciséis primeros clasificados acabaron en dieciséis segundos de distancia y la última diferencia más corta se registró este mismo año en el Gran Premio de Catar, cuando ese mismo número de pilotos acabó en 24 segundos de diferencia.

Márquez supo defender su posición, a pesar de los errores que casi todos cometieron en algunos momentos, para esperar el momento preciso en el que adelantar a sus rivales y marcharse camino de la cuarta victoria de la temporada, que llegó en el vigésimo segundo giro de la competición.

Antes de eso se pudo ver lo mejor de casi todos y hasta cinco líderes en la categoría de MotoGP, pues comenzó y acabó Marc Márquez, pero por la primera posición también pasaron Jorge Lorenzo (Ducati Desmosedici GP18), su compañero de equipo, Andrea Dovizioso (Ducati Desmosedici GP18), su compatriota Valentino Rossi (Yamaha YZR M 1) y el compañero de éste, el español Maverick Viñales (Yamaha YZR M 1).

Casi todos, en algún momento, protagonizaron un error, pero por cómo fue el desenlace final de la carrera siempre quedará la duda de si Marc Márquez lo tenía claro o no, pues el líder del equipo Repsol Honda, cuando decidió pasar nuevamente a la acción en la última parte de la carrera, sentenció con la autoridad que le suele caracterizar.

Eso, después de una carrera tan impresionante como la de Assen, deja la duda de si estaba calculado o no ese desenlace, pero en cualquier caso fue una victoria inapelable de Márquez, la cuarta del año, que además le permite aumentar hasta los 41 puntos su ventaja en la provisional del mundial.

Su más directo rival en la actualidad, Valentino Rossi, le hizo un favor al perder algo de fuelle en la fase final de la carrera, en la que se tuvo que conformar con la quinta plaza.

Jorge Lorenzo, vencedor de los dos anteriores grandes premios, Italia y Cataluña, estuvo a la altura de las circunstancias y sólo un “toque” con Valentino Rossi, en el que su moto resultó dañada, y el ímpetu final de sus rivales, le impidieron pelear por la victoria hasta el final, como también por el podio, del que quedó lejos, a atravesar la línea de llegada en séptimo lugar.

Por contra, al piloto de Repsol Honda le acompañaron en el podio dos pilotos que llevaban tiempo buscándolo pero por distintos motivos no lo habían logrado hasta ahora.

Alex Rins se subió al “cajón” en Argentina y desde ese momento no había vuelto a lograrlo, como tampoco Maverick Viñales, que lo hizo por última vez en Austin.

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